Sheep Mentality, telebasura e influencers: donde me toca vivir en 2020?

Hoy necesito desahogarme un poco y hacer algunas reflexiones sobre la sociedad actual en la cual me reconozco muy poco y que en mi modesta opinión está yendo completamente a la deriva.

Después de todo lo que ha pasado con la Covid-19 pienso que ha llegado el momento de pararse un poco a pensar y reorganizar una sociedad que ha perdido el norte y muchos de sus valores: muchas veces me pregunto hacia dónde va esta sociedad y no me reconozco en absoluto en ella y a lo que se da más importancia. Cuenta mucho más lo que aparece que la substancia de las cosas. Cuenta mucho más aparecer que ser.

La verdad es que me cuesta bastante ser parte de esta nueva realidad del Siglo XXI que aunque podría estar aportando cosas positivas, no lo está haciendo realmente nada bien.

Sheep Mentality

El primer gran problema que veo a diario en esta sociedad es lo que yo llamo sheep mentality, que está dominando el mundo sobretodo desde la aparición de las redes sociales.

La cuestión fundamental es que los ejemplos a seguir no son exactamente de los mejores.

Hasta dónde se quiere y se puede dar algo positivo, se termina dando señales negativas por conveniencia.

Seguir las masas para triunfar: esto es lo que se vende hoy en día. Donde se ha visto esto en la historia?

Normalmente quien triunfa es exactamente quien no sigue las masas, pero los gurús de internet se están esforzando a tope para que creamos que haciendo todos lo mismo vamos a ser diferentes y especiales.

Claramente para hinchar su cartera, no porque son muy buenos y quieren condividir sus secretos con nosotros: los secretos de verdad se quedarán secretos…

Así que la sheep mentality domina esta sociedad de 2020 alejando siempre más las personas de lo mejor y haciendo creer que ser influencer o tronista o tertuliano del corazón sea fantástico para crear una sociedad mejor: ganar mucho sin dar un palo al agua, este es el mensaje que está pasando hoy en día.

Esto provoca tener una sociedad siempre más ignorante que busca escapatorias rápidas para enriquecerse, empobreciendo siempre más de valores y de cualidades positivas necesarias para tener un mundo mejor.

 

Telebasura

Allí entra en juego la telebasura, otra cosa que odio a lo grande, con todo mi corazón. El resultado de la telebasura es que hay personas sin ton ni son ganando millones y auténticos genios obligados a escapar de España a otros países para poder sobrevivir.

Esto es lo que va a asegurar un futuro mejor a España, un País que ya no brilla por emprendedorismo? ¿Donde desde siempre han primado el amiguismo y los juegos de poder antes del valor de las personas y de las ideas?

Te lo digo con mucho cariño porque aunque soy italiano(y nosotros tenemos el emprendedorismo en el ADN), después de casi 20 años en España me siento también medio español y andaluz.

Por ejemplo en Italia la política se ha encargado solamente de robar sin modernizar el País.

Pero en España los chorizos políticos que han robado a mansalva se han recordado también de hacer algo por el camino: han modernizado el País y construido de todo, hasta demás, para que el tejido empresarial pudiera salir del esquema de construcción, turismo y amiguismo.

Pero nada, la sociedad española está más enfocada en las profesiones chollo: no trabajo o trabajo muy poco y gano mucho.

Esta elección provoca consecuencias graves a largo plazo porque no se está construyendo la verdadera riqueza de un País: su cultura.

Y lo siento mucho pero no me quiero creer que lo que España vaya a dejar culturalmente a las generaciones futuras sea el Salvame con sus fantásticos personajes salidos de una película de Almodovar.

No hay cosa peor que una sociedad con dinero y sin cultura (sobretodo empresarial) porque sobre esto no se puede construir nada duradero. Es siempre un aquí te pillo y aquí te mato.

 

Los Influencers: el chollo del siglo XXI

Y por allí vienen las nuevas profesiones del chollo: los influencers y tertulianos varios. Ganar mucho sin aportar prácticamente nada a la sociedad.

Para alguien como yo crecido con la «mamba mentality» de Kobe Bryant, tener que vivir cada día rodeado de sheep mentality es muy muy triste y deprimente.

Entro en Instagram (por el trabajo porque no tengo redes sociales personales) y veo un montón de chorradas, chicas medio desnudas anunciando productos que probablemente ni han probado, personas que para mi siguen siendo desconocidos y seguirán siéndolo después, aunque tengan 100.000 seguidores  en sus cuentas (¿sheep mentality remember?) que no se sabe muy bien que es lo que siguen…

 

Amargura vs envidia

¿Tengo mucha envidia de estas personas? Te aseguro que no: tengo skills suficientes para transformarme en influencer del chollo en 6 meses pero no estaría feliz porque no me interesa hacer el payaso y ponerme a hacer video hasta cuando voy al baño a evacuar. No va con mi personalidad.

¿Estoy amargado con esto? La verdad que sí que lo estoy.

Las redes sociales podrían haber sido un medio fantástico para transmitir cosas buenas y acabaron transformándose en un medio demoníaco de venta que está ayudando a distorsionar aún más la sociedad y alejando las personas cada vez más de los valores importantes en la vida: el dinero es necesario pero no puede ser el motor de la vida de una persona.

Como echo de menos finales de los 90′ y principio de este Siglo cuando todo esto todavía no existía.

¿Estoy en contra del progreso? En absoluto. Estoy en contra de cómo se está utilizando todo este progreso.

De verdad espero que el mundo antes o después se decida a parar un momento antes de que sea demasiado tarde y tomarse en serio el legado que estamos dejando para las generaciones futuras.

Pero si ni el Covid-19 ha sido suficiente para cambiar al menos un poco la perspectiva del 95% de los seguidores de la Sheep Mentality, entonces lo veo muy complicado.

Mi sueño

Mi sueño es sin dudas que a partir de ahora la sociedad empiece de verdad a valorar más las personas que aportan valor real, que ayudan otras personas a resolver sus problemas, que son más inteligentes (no más listas) y ponen su inteligencia al servicio de los demás para aportar mejoras significativas a las vidas de las personas.

Me gustaría estar rodeado por personas que quieran ser empresarios para realizar el sueño de su vida y no solo para enriquecerse.

Me gustaría tener menos ruido mediático y más paz e tranquilidad.

Me gustaría ver menos ovejas con sheep mentality y más pastores que ayuden a impulsar de nuevo la cultura y no el chollo.

¿Será que algún día se va a realizar algunos de estos sueños? 

Parece complicado, pero no me cuesta nada soñar y mantener la esperanza, intentando aportar mi granito de arena por el cambio.

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