errores estratégicos emprendedores

4 Errores estratégicos emprendedores en dificultad y cómo evitarlos

Vamos a analizar 4 errores estratégicos emprendedores en momentos de dificultad y cómo evitarlos para que tu negocio no se hunda.

Los momentos de dificultad son donde realmente se ve de qué pasta está hecho un empresario.

Cuando todo funciona, basta seguir la corriente. Todos somos leones.

Cuando las cosas se tuercen, las decisiones que se toman en esos momentos determinan si el negocio sobrevive o no.

Después de 20 años montando negocios, vendiéndolos y trabajando como consultor estratégico con decenas de empresarios, he identificado 4 patrones de comportamiento que se repiten con una consistencia llamativa en casi todos los negocios que atraviesan dificultades.

Yo mismo cometí estos 4 errores al principio de mi carrera.

Son un peaje que muchos empresarios pagan — pero que se puede evitar si sabes reconocerlos antes de caer en ellos.

Errores estratégicos emprendedores Nº1 — Actuar sin diagnosticar primero

Este es el error más frecuente y el más caro.

Cuando un negocio empieza a ir mal, el impulso natural es actuar — hacer algo, lo que sea, para revertir la situación lo antes posible. Cambiar la estrategia de marketing, lanzar una promoción, contratar a alguien nuevo, probar un canal diferente. Actividad frenética en todas las direcciones.

El problema es que toda esa actividad se está desplegando sin saber exactamente qué está fallando. Y cuando no sabes qué falla, puedes estar haciendo cosas correctas en el momento equivocado, en el área equivocada o en el orden equivocado. El resultado es que el negocio sigue igual — con más dinero y tiempo gastados encima.

Pienso en el médico. Cuando ingresas en urgencias, el médico no empieza a recetarte medicamentos al azar para ver si algo funciona. Lo primero es el diagnóstico — entender exactamente qué tienes antes de aplicar ningún tratamiento. En los negocios hay que hacer lo mismo.

Lo primero siempre es analizar y diagnosticar. Identificar con precisión qué está fallando, por qué está fallando y qué impacto tiene en el conjunto. Solo después de ese diagnóstico tiene sentido aplicar soluciones — porque sabrás cuáles son las correctas.

Sin diagnóstico, estás comprando cursos y herramientas que pueden ser buenos en abstracto pero que no responden a tu problema concreto. Un empresario no resuelve sus problemas comprando formación genérica — contrata a quien puede hacer el diagnóstico específico que necesita, porque su tiempo vale demasiado para gastarlo aprendiendo lo que ya debería saber alguien que contrata.

Errores estratégicos emprendedores Nº2 — Hacer las cosas en el orden equivocado

Entre los errores estratégicos emprendedores este es uno de los más jodidos y repetidos.

Hay una regla matemática, la propiedad conmutativa, que nos enseñan en el colegio: cambiando el orden de los factores, el resultado no cambia. 2×3 y 3×2 dan siempre 6.

En los negocios esta regla no existe, nunca va a funcionar. En los negocios el orden lo cambia absolutamente todo.

Una acción correcta en el momento equivocado no solo no produce el resultado esperado — puede ser contraproducente y consumir recursos que necesitarás después.

Un ejemplo clásico: lanzar una campaña de ventas en Facebook dirigida a personas que no te conocen todavía. Resultado: no vendes nada. No porque Facebook sea malo para vender — sino porque estás haciendo en el paso 3 algo que corresponde al paso 7. Primero hay que generar visibilidad y confianza, luego ofrecer algo de valor para captar el contacto, y solo después activar campañas de venta a personas que ya te conocen y han mostrado interés.

Esta secuencia se rompe constantemente porque los empresarios en dificultad buscan resultados inmediatos y saltan pasos. El efecto es el contrario del que buscan: gastan más y obtienen menos.

La solución es tener clara la secuencia correcta para cada área del negocio y respetar el orden aunque la urgencia empuje en otra dirección. Esa claridad no se improvisa — viene de conocer cómo funciona un negocio como sistema.

Errores estratégicos emprendedores Nº3 — Tomar decisiones desde la perspectiva de un especialista

Un negocio es un sistema de piezas que tienen que encajar. Para que funcione bien, alguien tiene que ver el conjunto — todas las piezas y cómo se relacionan entre sí.

Uno de los errores estratégicos emprendedores que cometen muchas personas en dificultad es tomar decisiones escuchando exclusivamente a un especialista en una de esas piezas.

El experto en Facebook Ads les dice que tienen que invertir más en publicidad — y lo hacen, sin consultar con quien gestiona las ventas ni con quien controla las finanzas.

El especialista en SEO les dice que necesitan más contenido — y contratan redactores, sin verificar si el problema es realmente de tráfico o de conversión.

El especialista sabe mucho sobre su área. No sabe nada sobre tu negocio como conjunto.

Y las decisiones que tienen sentido desde su especialidad pueden no tenerlo en absoluto cuando se ven desde la perspectiva del negocio completo.

Me llamo a mí mismo especialista en no ser especialista. Lo que hago como consultor estratégico es exactamente esto: ver el negocio como un sistema completo y tomar decisiones que tienen sentido para el conjunto, no solo para una pieza.

Si hay que trabajar Facebook Ads, se trabaja — pero conectado con lo que está pasando en ventas, en la propuesta de valor y en la estructura de costes.

Sin esa visión de conjunto, puedes hacer bien cada pieza por separado y tener un negocio que no funciona. El puzzle resuelto por especialistas que no se hablan entre sí no encaja.

Errores estratégicos emprendedores Nº4 — El síndrome del jugador de casino

El síndrome del Jugador de Casino es, entre los errores estratégicos emprendedores, el que más destrucción causa — y el más difícil de ver desde dentro porque la lógica que lo sostiene parece razonable en el momento.

El negocio no funciona bien. Estás perdiendo dinero. La respuesta intuitiva es seguir apostando — invertir más, aguantar más, dar una vuelta más a la estrategia — con la esperanza de que los resultados negativos se transformen en positivos.

Es exactamente la lógica del jugador de casino que sigue apostando para recuperar lo perdido. Ya sabemos cómo termina esa historia.

El problema no es la falta de confianza en el proyecto. El problema es seguir invirtiendo recursos en algo que tiene problemas sin haber diagnosticado y resuelto esos problemas primero. El resultado es doble: terminas de hundir el negocio que podrías haber salvado y quemas los recursos que necesitarías para empezar algo nuevo.

Un buen empresario siempre tiene un plan B y define con exactitud el momento en que pasará a él. No como señal de falta de fe — como demostración de inteligencia.

Me gusta mucho una frase que hice mía hace años, que viene del Manual del Guerrero de la Luz de Paulo Coelho:

«Nunca he empezado algo sin haber estudiado antes la retirada, pero tampoco he empezado alguna vez algo pensando en retirarme.»

Eso es lo que tiene que ser el espíritu de un empresario: 100% comprometido con el plan A, con el plan B guardado y listo para usarse si llega el momento.

Un negocio puede morir. Un verdadero empresario nunca muere — siempre está preparado para empezar la siguiente aventura.

¿Tu negocio está en dificultad y no tienes claro cuál de estos 4 errores está detrás del problema?

El primer paso es siempre el diagnóstico — igual que el médico antes de recetar. La auditoría G-Sala analiza los 7 bloques clave de tu negocio en 20 minutos y te devuelve un informe con los problemas principales ordenados por impacto real. Antes de invertir un euro más en soluciones, sabe exactamente qué está fallando.

 

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Conclusión sobre errores estratégicos emprendedores

Todos estos errores estratégicos emprendedores tienen algo en común: son más fáciles de ver desde fuera que desde dentro.

Cuando estás en medio de las dificultades, con la presión del día a día y la urgencia de resolver, la perspectiva se distorsiona.

Reconocerlos antes de caer en ellos — o identificarlos rápidamente cuando ya estás en ellos — es la diferencia entre un empresario que gestiona las crisis y uno que las deja evolucionar hasta que ya no tienen solución fácil.

Si te has identificado con alguno de estos patrones de errores estratégicos emprendedores, ya tienes el diagnóstico básico.

El siguiente paso es saber exactamente en qué punto está tu negocio y qué hay que hacer en qué orden para corregirlo.

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