Fortalezas y debilidades

Fortalezas y debilidades: donde poner la mayor parte de tus energías

Hay una pregunta que lleva décadas circulando en libros de management, cursos de liderazgo y sesiones de coaching empresarial:

¿Deberías trabajar para mejorar tus debilidades o para potenciar tus fortalezas?

La respuesta oficial — la que vende más libros, la que suena más responsable, la que los coaches repiten con convicción — es que deberías equilibrar ambas. Conocer tus puntos débiles. Trabajarlos. Convertirte en un profesional más completo.

Después de más de veinte años emprendiendo y también observando cómo construyen negocios otros emprendedores que tienen éxito y los que no, tengo una respuesta diferente sobre fortalezas y debilidades.

Lo que dice la teoría sobre fortalezas y debilidades

La lógica del «trabaja tus debilidades» viene de un lugar razonable, pero alejado del skin in the game de los negocios: si tienes un punto ciego en tu negocio, ese punto ciego puede hundirte. Tienes que trabajar para mejorarlo.

Si no entiendes las finanzas, si no sabes delegar, si no puedes comunicar tu propuesta de valor, esas carencias te van a costar.

El argumento no es falso. El problema es la conclusión que se saca de él.

Que tengas una debilidad no significa que debas convertirte en experto en ella. Significa que tienes que resolverla — y hay varias formas de resolver un problema.

Lo que dicen veinte años de trabajo de campo sobre fortalezas y debilidades

No conozco a ningún emprendedor que haya construido un negocio rentable y sostenible trabajando principalmente en sus debilidades para equilibrarse.

Los que lo consiguen — sin excepción — son los que identifican en qué son excepcionalmente buenos y construyen sus proyectos alrededor de eso.

No ignoran sus debilidades: las resuelven. Pero las resuelven delegando, asociando o sistematizando. No convirtiéndose en mediocres en diez disciplinas distintas.

La mayoría de su energía se dirige siempre hacia sus fortalezas.

La diferencia es fundamental.

Dedicar tus horas, tu energía y tu atención a mejorar algo en lo que eres débil tiene un coste de oportunidad enorme.

Cada hora que pasas intentando convertirte en un mejor vendedor cuando tu fortaleza es el producto es una hora que no has dedicado a hacer el producto mejor.

Y en el mundo real, en el mercado, el mediocre no gana. Excepcional en algo concreto sí puede ganar.

Personalmente cuando he tenido que empezar de nuevo desde cero, tuve que dedicar muchas muchas energías en mis debilidades. Esto ha sido muy malo a nivel de resultados económicos.

Pero al mismo tiempo ha sido lo que me ha permitido desarrollar mi visión de negocio actual: esa capacidad de conocer todas las piezas de un negocio y saber como juntarlas.

Pero, hoy en día, con medios económicos a disposición nunca elegiría mejorar mis debilidades antes que invertir en mis fortalezas.

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El error de confundir debilidades con problemas estructurales

Aquí está el matiz que la mayoría pierde sobre fortalezas y debilidades.

Hay debilidades personales y hay problemas estructurales del negocio. No son lo mismo y no se resuelven igual.

Si tu negocio no vende, puede ser que no sepas vender — debilidad personal.

O puede ser que tu oferta no sea lo suficientemente clara, que tu precio no esté bien calibrado, que no estés llegando al cliente correcto — problemas estructurales del negocio.

Trabajar en mejorar tus habilidades de venta cuando el problema real es estructural es como entrenar más para correr más rápido cuando el problema es que vas en la dirección equivocada.

La mayoría de las debilidades que un emprendedor percibe como personales son en realidad síntomas de problemas estructurales en el negocio.

O esconden otra debilidad que es la verdadera causa del problema.

Los problemas estructurales no se resuelven con formación personal — se resuelven con diagnóstico y método.

La pregunta correcta no es «¿debilidades o fortalezas?»

La pregunta correcta es: ¿Qué es lo que hace que tu negocio sea diferente y valioso para tu cliente ideal?

Si la respuesta es tu capacidad de análisis estratégico, dedica tiempo a ser el mejor analista estratégico posible.

Delega las finanzas a alguien que las entienda mejor que tú. No intentes ser un financiero mediocre además de un estratega bueno.

Si la respuesta es tu red de relaciones y tu capacidad de generar confianza, construye ahí.

No te pases seis meses aprendiendo a hacer publicidad en redes sociales cuando podrías estar teniendo conversaciones de alto valor con personas que ya confían en ti.

Los mejores que he conocido tienen siempre algo en común a la hora de decidir entre fortalezas y debilidades: saben muy bien qué hacen mejor que cualquier otra persona en su mercado. Y concentran ahí el grueso de su energía.

Sus debilidades están gestionadas — no eliminadas, gestionadas. Con personas, con sistemas, con estructuras que las compensan. Pero no están en el centro de su agenda diaria.

Personalmente he tenido la misma experiencia: cada vez que me ha ido bien ha sido cuando he centrado mi esfuerzo en mis fortalezas. Y cada vez que me ha ido mal he centrado mis esfuerzos en mis debilidades.

La trampa del emprendedor equilibrado

La industria del desarrollo personal lleva décadas vendiendo la idea del emprendedor equilibrado que ha trabajado sobre sus debilidades para triunfar: alguien que es bueno en ventas, en finanzas, en gestión de equipo, en marketing, en operaciones.

Ese perfil no existe. Y si existiera, sería mediocre en todo.

Los negocios rentables no los construyen personas equilibradas. Los construyen personas que tienen una fortaleza excepcional en algo relevante para el mercado, y que han construido un equipo o un sistema que cubre lo que ellos no hacen bien.

Intentar ser bueno en todo es la forma más eficiente de no ser excepcional en nada.

¿Cuál es tu fortaleza real — la que tu cliente ideal valora y que no encuentra en otro lugar con la misma profundidad?

Si no tienes respuesta clara a esa pregunta, ese es el problema que hay que resolver antes de cualquier otra cosa.

Si yo tuviese que elegir donde invertir entre fortalezas y debilidades, ahora no tendría dudas: fortalezas.

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